¿Cuál es la parte que interpreta erróneamente los acuerdos alcanzados?

Sre, 06/20/2012 - 18:24 -- MRS
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“Nadie va a exigir de Serbia que reconozca el denominado Kosovo independiente”, destacan altos cargos europeos. Sin embargo, la insistencia de Bruselas en la aplicación consecuente de los acuerdos “generales” alcanzados en el diálogo entre Belgrado y Pristina, muestran todo lo contrario. En breve, la aplicación de dichos acuerdos, en interpretación exclusiva de Pristina, conduciría al reconocimiento indirecto de la provincia sureña serbia, lo que es inadmisible para Serbia, y más aún para los serbios kosovares. A este “pequeño” problema debe dedicarse la debida atención antes de dirigirle a Belgrado o a los serbios del norte de Kosovo y Metohia cualquier objeción. Más ampliamente en el artículo de Ivana Subasic.

Cuando se alcanzaron los ahora ya polémicos acuerdos sobre la libertad de circulación y presentación regional de Pristina, todo parecía que el problema kosovar empezó a resolverse. No obstante, por la actual situación en el terreno llegamos a como mínimo dos conclusiones - que el problema de Kosovo y Metohia, especialmente de la región norteña, todavía permanece abierto, lo que a largo plazo representa un riesgo para la estabilidad en la región, y que el denominado diálogo técnico podría obtener un marco político para la solución definitiva del estatus de Kosovo y Metohia, es decir del norte de la Provincia.

Está claro que los serbios locales del norte de Kosovo y Metohia nunca aceptarán las instituciones de Pristina. Eso lo reiteraron el pasado viernes, cuando entregaron a las fuerzas internacionales la carta de protesta, dirigida como reacción a la decisión de Pristina de, contrario al acuerdo alcanzado sobre la libertad de circulación, prohibir en todo el territorio de la Provincia , incluyendo el norte, las matrículas de vehículos expedidas por el Ministerio del Interior de Serbia. Sin embargo, las autoridades kosovares, acusan a Belgrado de que se está demorando demasiado con la aplicación de los acuerdos, además insisten no sólo en el cambio de matrículas, sino también vienen anunciando que a partir del primero de septiembre todos, incluyendo a los serbios del norte de Kosovo, tienen que poseer documentos de conducción expedidos en Pristina. Eso significa- que para que los serbios del norte puedan recibir permiso de conducción o matrículas, primero tendrán que sacar tarjeta de identidad kosovar, es decir albanesa. De manera que el problema del cambio de matrículas no es tan sólo una cuestión técnica, sino que conduce indirectamente al reconocimiento de Pristina.

Bruselas, quizás, tenga prisa en resolver el nudo kosovar, pero los movimientos que está dando, no conducen a una solución de compromiso. No se puede exigir de Serbia que coopere, en el sentido de que acepte la realidad en el lugar de los hechos, si al mismo tiempo no se respetan los intereses de Belgrado, y en particular de la comunidad serbia del norte de Kosovo y Metohia y de la que vive al sur del río Ibar.

Por lo tanto el principal problema en el norte de Kosovo y Metohia no es el crimen organizado, ni la supuesta demora de Belgrado en aplicar los acuerdos alcanzados, como afirman altos cargos kosovares, sino el hecho de que los serbios locales no se sienten seguros porque no creen en “las buenas intenciones” de Pristina ni de las fuerzas internacionales estacionadas en la Provincia. Eso lo confirma de la mejor manera la carta de protesta de los serbios kosovares dirigida al comandante de Kfor Erhard Drews y al jefe de EULEX, Xavier de Marnhac, en la que se invita a los miembros de las misiones internacionales de paz a mantener neutralidad, a respetar la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU y a respetar los derechos humanos. En breve, los serbios del norte de Kosovo y Metohia piden de las misiones internacionales de paz a que respeten la voluntad de la mayoría de la población – la de no aprobar las instituciones kosovares e interrumpir el apoyo a la integración violenta del norte de la provincia en las instituciones kosovares. De lo contrario, todo mensaje en el que se destaca que nadie va a exigir de Serbia el reconocimiento de Kosovo, será poco convincente.