17 años desde la “Tormenta”

Sub, 08/04/2012 - 14:12 -- MRS
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Mientras en la República de Croacia se festeja y enaltece el Día de la Victoria y de Agradecimiento Patrio, en Serbia y en Bosnia y Herzegovina se conmemora con responsos y actos circunstanciales un aniversario más de las tribulaciones del pueblo serbio en los ataques contra la región de la ex República Srpska Krajina en Croacia y 13 municipios en Bosnia y Herzegovina. En esos ataques, las fuerzas croatas y musulmanas dieron muerte de unos 2.650 serbios, y expulsaron a cerca de 340.000.

El 4 de agosto de 1995 (hacia las cinco de la madrugada) Knin, entonces sede a la República Srpska Krajina, fue bombardeado por la artillería, y mediante ataques sincronizados contra otras ciudades de la República Srpska Krajina, comenzó la acción militar-policial croata “Tormenta”. Antes del ataque contra este territorio, el cual se hallaba bajo la protección de la ONU, se aseguró la concordancia y la ayuda logística de Estados Unidos y Alemania, así como de la Alianza de la OTAN, cuya aviación destruyó un día antes del ataque el sistema de radares de Krajina en Pljesevica. La operación “Tormenta” se efectuó pese a que la víspera, en reunión en Ginebra, y luego en Belgrado, la delegación serbia aceptó la propuesta de la comunidad internacional (Plan Z-4) para la reintegración pacífica en Croacia, con las garantías firmes de que República Srpska Krajina no sería agredida. De que la cúpula política de Croacia, con Franjo Tudjman al frente, no optaba por la solución pacífica, es decir que las negociaciones con los serbios de Krajina sobre la solución política de los conflictos eran fingidas, puede deducirse en base a numerosas pruebas. Unos cantos años después se desvelaron las transcripciones de Brioni, las cuales mostraron que ya se había decidido tiempo atrás que “la cuestión serbia” habría de resolverse por medio de la expulsión de los serbios de los ámbitos en que vivían ya cinco siglos. De las memorias del entonces jefe del Estado Mayor del Ejército de Croacia, Janko Bobetko, puede verse también que en la reunión en Brioni de Franjo Tudjman con el círculo más estrecho de sus colaboradores, el plan sobre la realización de la operación “Tormenta” se había adoptado ya el 25 de abril de 1995, y que la decisión sobre el inicio de la acción se tomó el 17 de julio del mismo año, a propuesta de entonces comandante del Sector Sur, general Ante Gotovina. Definiendo el objetivo de la operación, Tudjan recalcó que hay que infligir tales “golpes a los serbios, que prácticamente desaparezcan estos ámbitos (ambitos croatas)”.

En la “Tormenta” fueron muertos o desaparecieron cerca de 2.000 serbios, y se expulsó a unos 220.000, mientras que en la continuación de esta acción en la vecina Bosnia y Herzegovina, con el nombre de “Maestral”, las fuerzas armadas de Croacia, conjuntamente con el Quinto Cuerpo del Ejército musulmán de Bosnia y Herzegovina, dieron muerte a otros 655 serbios y expulsaron a unos 125.000. Esta no fue sólo una operación militar, sino que tiene todos los elementos de depuración étnica y de catástrofe humanitaria, lo que confirma también el Informe del ramal croata del Comité de Helsinki para los Derechos Humanos, en el que se dice que en cuatro días las fuerzas croatas “bombardearon de una manera no selectiva asentamientos civiles en los que no había metas militares, que saquearon y destruyeron la propiedad de los serbios”. Además de ello, las fuerzas croatas, utilizando la aviación, dejaron caer bombas sobre las columnas de los refugiados serbios y mataron a unos 400 civiles, Los serbios que se quedaron en las aldeas, en su mayoría gente anciana, se vieron expuestos a la violencia de los soldados y policías croatas. Unos 400 de ellos fueron asesinados en sus propias casas, unos 700 liquidados después de concluir la actuación combativa, mientras que a 3.200 se deportó a campos de prisión. Según el censo del Comité Internacional de la Cruz Roja, al término de la “Tormenta”, en el territorio de la antigua República Srpska Krajina quedaron menos de 8.500 serbios, mayormente ancianos y desvalidos. Según el informe de los observadores militares de la ONU, en la “Tormenta” fueron incineradas 22.000 casas y otras edificaciones serbias. No se salvaron ni iglesias, ni monumentos históricos de la cultura.

Todos los crímenes pasaron impunes, porque el Consejo de Seguridad de la ONU, salvo la condena verbal, no dictó ninguna sanción a Croacia, mientras que los tribunales de Croacia no han procesado a ningún croata por crímenes de guerra durante y después de la “Tormenta”. Un número elevado de serbios trató de regresar, pero se vieron expuestos a la intimidación y malos tratos, y hasta la fecha no se han resuelto algunos de los prerrequisitos básicos para un retorno más masivo de los serbios expulsados: seguridad, devolución de los derechos de vivienda, la reparación de las casas dañadas, el reconocimiento de la antigüedad de trabajo realizada en la República Srpska Krajina a fin de obtener el derecho a la pensión…