
Al parecer, Pristina está pagando caro su llamada independencia. A la multitud de diplomáticos de Occidente que ya han cobrado cuantiosamente sus empeños en la realización del proyecto del llamado Kosovo independiente, se ha sumado el jubilado general americano Wesley Clark, quien está especialmente interesado en las reservas de carbón en la Provincia. Y mientras ellos se acaparan riquezas, en Kosovo y Metohia hay cada vez más corrupción y criminalidad, a la vez que la ciudadanía se está sumiendo una la pobreza cada vez más profunda, acerca de lo cual habla la alta tasa de paro y el desplome del nivel de vida. Texto de Ivana Subasic.
No es un secreto que en los anteriores 12 años muchos diplomáticos de Occidente hayan llevado negocios muy lucrativos en Kosovo y Metohia, que les han reportado beneficios de varios cientos de millones de dólares. Entre ellos figura la ex secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright y el ex jefe de UNMIK, Bernard Kouchner, quienes han llevado la voz cantante en los negocios del área de las telecomunicaciones. Según sostienen algunos rotativos de Belgrado, Kouchner tuvo el papel clave en la creación del primer y único operador de la telefonía móvil en Kosovo y Metohia “Valja” – consorcio de Correros, Teléfonos y Telégrafos de Kosovo y el francés “Alcatel”, con una renta anual de 200 millones de dólares. E’ “Grupo Albright” asumió en 2004 el negocio del asesor especial del Comité Directivo de “Ipko net”, que en 1999, en medio del bombardeo de la ex Yugoslavia crearon nada menos que los dirigentes del Comité Internacional para la Ayuda a los Amenazados. Hasta la llegada de la OTAN a Kosovo y Metohia, “Ipko net” firmo con la aprobación de Kouchner un contrato exclusivo con la corporación energética de Kosovo, sobre el uso de la infraestructura, lo que le ha posibilitado llegar a ser el primer proveedor de Internet, que cubría el 70% del territorio de la Provincia.
A Wesley Clark, quien durante el bombardeo de Yugoslavia fue comandante de la OTAN, y ahora es director de la corporación canadiense energética „Evidity“, le interesa de manera exclusiva las reservas de carbón en Kosovo y Metohia, de las cuales, según se estima, podrían obtenerse unos 100.000 barriles de petroleo sintético al día. Esta noticia, que ha publicado el portal „Vida en Kosovo“, quizá no habría causado el interés de la opinión pública doméstica, si el propietario legal de esa riqueza minera, asi como de todos los potenciales energeticos y de la infraestructural telecomunicacional, no fuera precisamente la República de Serbia. Según los datos del instituto de geología de Belgrado “Geozadov”, el cual investiga las materias primas minerales, se trata de entre 7.000 y 12.000 millones de toneladas de carbón en la cuenca de Kosovo y de unos 2.000 millones en Metohija. Teniendo esto en cuenta, puede calcularse cuánto ha perdido Serbia en los anteriores 12 años debido a que el problema de Kosovo y Metohia no se haya resuelto, y al hecho de que no tenga competencia sobre sus potenciales mineros y energéticos en la Provincia.
Por otra parte, vuelve a imponerse la conclusión de que en la base del llamado proyecto de la independencia de Kosovo no están los derechos humanos, en los que insisten los mentores de Pristina de Occidente, sino intereses estratégicos, y al parecer, ante todo personales, de los principales actores en las relaciones políticas y económicas internacionales. Sobre esto había señalado ya hace cinco años el profesor estadounidense Michel Chossudovsky, del Instituto Global Researches. En texto de autor, él había dicho que el reconocimiento de la independencia de Kosovo y Metohia forma parte del plan militar en la relación Estados Unidos – OTAN, y que mediante el bombardeo de Serbia, y sobre todo con la construcción de la base militar Bondstill en Kosovo, Estados Unidos ha creado las condiciones para asegurar su presencia permanente en Europa sudeste. Porque, según indica Chossudovsky, uno de los objetivos de la creación de Bondstill es posibilitar el tendido de un oleoducto estratégico entre Albania, Macedonia y Bulgaria, que debería transportar el petróleo del Mar Caspio hasta el Adriático, más precisamente, hasta el puerto albanés de Durres, y más allá, a Europa Occidental y Estados Unidos. “Los planes para la construcción de Bondstill se conocían ya en 1997, dos años antes del bombardeo de la ex Yugoslavia, y formaban parte del contrato del Ministerio de Estados Unidos y las firmas Kellogg Brown & Root, hijas de la compañía petrolera Halliburton, al frente de la cual estaba entonces Dick Chaney, más tarde presidente de Estados Unidos, dice entre otras cosas Michel Chossudovsky
En ese contexto, la llamada independencia de Kosovo y Metohia le está costando caro a Pristina, pero la más perjudicada es Serbia, porque evidentemente no se trata sólo del intento de amenazar su integridad territorial, sino del intento de hacerse ilegalmente del importantísimo potencial energético y mineral e Kosovo y Metohia.
