
El primer ministro de Serbia, Ivica Dacic, dijo en sesión del Consejo de Seguridad de la ONU que Belgrado está dispuesto a dialogar sobre Kosovo a un alto nivel. Al propio tiempo, Dacic se opuso a la aplicación de cualquier solución al margen del Consejo de Seguridad de la ONU, como los anuncios del Grupo Internacional de Administración sobre la aplicación del plan de Martti Ahtisaari. Las nuevas autoridades de Serbia llevan a la práctica todos los acuerdos concertados hasta ahora en Bruselas, e insisten en que Pristina tiene que proceder de la misma manera. Pese a que hay que continuar el diálogo técnico, él no es suficiente, porque no se pueden evitar las negociaciones sobre ninguno de los asuntos pendientes, dijo Dacic. Él destacó que Serbia permanece leal al proceso que por fin conduzca a una paz duradera entre los serbios y los albaneses. Dacic recalcó que Serbia jamás reconocerá explícita ni implícitamente la independencia que autoproclamaron los órganos de los albaneses étnicos de Kosovo, porque, según indicó ella, no es el resultado de la concordancia mutua.
Nuestro Estado permanecerá para siempre unánime respecto a esta cuestión clave, dijo Dacic. Según sus palabras, Serbia se propone seguir defendiendo su ordenamiento constitucional, empleando exclusivamente instrumentos pacíficos que como Estado democrático, miembro de la ONU, tiene a su disposición. No obstante, el primer ministro de Serbia destacó que hay que exigir que ambas partes muestren la voluntad política de llegar a un compromiso. No puede Belgrado ser siempre el que da, y Pristina la que siempre toma, porque tal acceso jamás llevará a un acuerdo legítimo y sostenible, recalcó Dacic. Según sus palabras, Belgrado está dispuesto a desplegar esfuerzos a todos los niveles, a fin de que se llegue a una solución para el estatus definitivo de Kosovo que sea abarcadora y exhaustiva, así como mutuamente aceptable. Agradeciendo a los miembros de la ONU que no han reconocido la independencia autoproclamada de Kosovo, Dacic recordó que el Consejo de Seguridad no aprobó ninguna solución para el estatus de Kosovo y que los propios participantes no han aceptado ninguna solución comprehensiva, de modo que la postura de Serbia es que Kosovo no puede acceder a ninguna organización internacional en la cual la asociación sea privilegio de Estados soberanos. Al hablar de la reconfiguración de EULEX, que no se ha definido debidamente, el primer ministro manifestó la postura de Serbia de que es necesario una mayor actividad de esta misión, en lugar de recortar su personal. Él concluyó que si la misión carece de las capacidades suficientes, la alternativa es que UNMIK analice la posibilidad de su propia reestructuración y de una mayor presencia. Al referirse a la prohibición de las autoridades de Pristina del uso de las matrículas serbias para vehículos, Dacic citó a la ONG europea Diadikasia, la cual sostuvo en su informe que existe la formula según la cual ciertas combinaciones de letras se dan a los integrantes de la comunidad serbia, pero también a un funcionario de Kosovo, quien dijo que es secreto público que los vehículos serbios están especialmente marcados. Siete décadas después de que en el Viejo Continente fueron derrotados los regímenes que marcaban visualmente a los integrantes de grupos étnicos en los lugares públicos, esta práctica está regresando a Europa, advirtió Dacic.
Por lo que respecta a la investigación de los alegatos de Dick Marty sobre el tráfico de órganos humanos, el primer ministro serbio acentuó que para descubrir toda la verdad habría que estudiar todos los alegatos del Informe del Consejo de Europa, en el que se señala sobre el involucramiento de altos funcionarios de Ejercito Liberador de Kosovo (UKC), quienes en su día desempeñaron papeles claves y tomaron parte en muchas actividades criminales, incluyendo los mencionados crímenes. Serbia vuelve a insistir en el hecho de que el Consejo de Seguridad debería tener en ese sentido un papel importante, porque se trata de un cuerpo que puede asegurar la cooperación obligatoria entre los Estados miembros, destacó Dacic. Nosotros apostamos por una paz duradera entre los serbios y los albaneses, y para que la paz sea duradera, tiene que ser justa. Esto Os digo no sólo como presidente del Gobierno de Serbia, sino ante todo como hombre nacido en Prizren, en Kosovo y Metohia, ciudad que en la Edad Media fue capital de Serbia, y en la que hoy día viven tan sólo una veintena de Serbios. Para ello es necesario que ambas partes tomen decisiones difíciles y valientes. Nosotros estamos dispuestos a cumplir con nuestra parte, concluyó Dacic.
