
La subida de los precios en las tiendas comerciales se ha convertido en parte integrante de la vida cotidiana y ya no sorprende a nadie. No obstante, los economistas destacan que, a pesar de todo, sólo habrá menores correcciones porque ha bajado el poder adquisitivo de los consumidores. Ellos anuncian que va a rebasarse la tasa superior de la inflación planificada para este año del 5,5 por ciento, en vista al hecho de que la mercancía de importación va a encarecer directamente por el tipo de cambio del euro, y la mercancía nacional por la subida del precio de la materia prima. Escribe Zorica Mijuskovic.
Sobre el alza de los precios ha influido más que nada el tipo de cambio del euro, en vista a que muchos productos contienen componentes de importación, pero también por el precio de los combustibles como el petróleo el que se importa. No todos los encarecimientos tienen justificación, evalúan los analistas, destacando que los precios se ajustaron desde hace tiempo al tipo de cambio de 120 dinares por 1 euro. Según las evaluaciones del Banco Nacional de Serbia, la inflación semestral continuará creciendo por la nueva temporada agrícola, pero también por el alza de los precios de las mercancías de importación.
El Ministerio de Agricultura y Comercio ha prorrogado la Disposición sobre la limitación del margen en el mercado para los esenciales víveres a un diez por ciento por seis meses más, con lo que, todo parece indicar, se quiere congelar la ganancia comercial al menos hasta el fin del año.
Los más recientes análisis de las estadísticas europeas catalogan a Serbia entre los países con el más bajo nivel de vida. Por debajo de Serbia sólo están Albania y Bosnia y Herzegovina. La mayoría de las familias sobrevive con ganancias que no traspasan la mitad del salario promedio, lo que es suficiente sólo para los alimentos. Los datos estadísticos indican que un domicilio en Serbia dispone mensualmente, en promedio, de 440 euros. Los motivos son, en primer lugar el despido de trabajadores con ingresos más bajos, el que ha subido a 22 mil el pasado año. Más de 90 mil empleados no pueden comprar de su salario ni los más esenciales víveres. En una situación mejor se encuentran los empleados que reciben mensualmente 720 euros, porque todavía no debe preocuparles el alza de los precios, pero en ese grupo entra apenas la décima parte de la población del país.
Los que más ganan son los habitantes de Belgrado, Pancevo y Kragujevac, mientras que los que menos ganan son los habitantes del sur de Serbia y de los pueblos de Voivodina. Los mayores salarios promedio se registran en la industria tabacalera, alrededor de 870 euros, mientras que los más bajos en la industria textil de aproximadamente 160 euros.
Los sindicatos hicieron un llamamiento para que se forme cuanto antes el gobierno, porque, de lo contrario, las anunciadas subidas de precios, van a levantar una gran ola de insatisfacción. Independientemente del hecho de que ninguna de las opciones políticas aprueba la congelación de los salarios y pensiones, los ingresos de los ciudadanos van a disminuir sin la aplicación de esa medida a través del crecimiento del tipo de cambio y de los precios, evalúan los economistas. Hasta el fin del año 2012 es necesario conseguir otros 2,5 mil millones de euros para financiar el déficit y para el pago de los créditos. Y si en algún momento se perdiera la confianza de los inversionistas, entonces el estado no tendría de donde financiar algunas de sus obligaciones básicas, lo que conllevaría al colapso financiero, advierten los economistas. Ellos están preocupados porque los políticos no muestran la intención de asumir medidas poco populares, y cuanto más se espere, ese precio será mayor y políticamente más doloroso.
