Estando cerca del empate

Sub, 06/16/2012 - 17:48 -- MRS
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Pavić – Petrić – 15.jun 2012.
Ni seis meses después de las elecciones parlamentarias Serbia no ha logrado obtener el Gobierno. En dependencia del punto de vista, Serbia está tan lejos como cerca de la composición del Gobierno como lo fue el 7 de mayo. Sea lo que sea, la paradoja política serbia o la practica política serbia, ella engendró un grito al cielo de todos los factores políticos que instan a que la formación del gobierno es el máximo interés nacional. Sin embargo, esté grito no ha traído los resultados esperados. De los deseables no puede haber ni siquiera la mención. Alguien a sacado unas cuentas muy precisas según las que Serbia gastará, los cínicos decían desperdiciará, para las actividades preectorales y postelectorales dos tercioos del año en curso.

En el trasfondo de esta expresión unísona de preocupación por el vacío político que no conviene a nadie, se oye el eco de presentación de objetivos partidistas que se aspiran realizar a largo o a corto plazo, de compraventa al por mayor o al pormenor, la que es una practica legitima aunque no demasiado ética en la vida política diaria. Una cosa completamente diferente seria, según una de las tendencias presentes en la opinión publica, un resultado completamente diferente de la segunda ronda de las elecciones presidenciales. Tal como es, este resultado ha pasmado tanto a los vencedores como a los vencidos, por lo que les ha dejado poco listos para un contexto diferente del esperado. Los progresistas, acorde con este animo, han desistido de la formación del gobierno incluso antes de la segunda ronda de las elecciones presidenciales, debido tanto a las circunstancias objetivas como a las deficiencias sujetivas. De algún modo, este ralentí les conviene de sobra, desde el punto de vista partidista, dado que por el momento en sus manos está la plena capacidad de la institución del poder que es única de esta índole – la presidencia del Estado. A la vez la bola la tienen lanzada al patio del vecino, mientras están observando tranquilamente lo difícil que son las negociaciones y la puesta de acuerdo entre los rivales, hecho que no sorprende debidas las premisas ya conocidas. Ateniéndose a esta postura, ellos están decidiendo si van o no van a tender la mano de ayuda, pero solo después de averiguar que es lo que les conviene.

La otra óptica, la de los demócratas, en cuyas manos por el momento está la papa caliente del eje del futuro gobierno, pone de relieve que ellos todavía no han marcado el limite fijo de flexibilidad de compromisos que han de hacer, de condiciones que se les pueden imponer o de las inclinaciones partidistas que se pueden tolerar. Pese a que durante la pasada semana ya hayan tenido concertados con los socialistas los principios claves del futuro gobierno, parece ser que los demás socios eventuales y a la vez necesarios para la formación del gobierno también están manejando solo las condiciones necesarias pero no las indispensables para poder bailar esta danza. Quizás esta vez sea la primera en la historia moderna del pluripartidismo en Serbia que la cuestión del reparto de cargos no sea clave ni decisiva. Tomar el poder si que es el propósito de la lucha política, pero bajo las actuales condiciones a este hecho quizás habría de añadirse el hecho de que la misma no siempre ha de librarse a todo precio, o sea, a precio de objetivos estratégicos o a precio de programas políticos, sino justamente a favor del futuro político que puede ser mas prójimo que el previsto por la duración del mandato completo. De alguna manera entre las líneas de este contexto político se ha intrometido el temor al poder que en una época de la crisis grave, como lo es la actual, es más amenazador debido a las consecuencias inherentes que prometedor en lo que tal le hacen los privilegios que sobreentiende.

La mención, que ya ha dejado de ser disimulada, de influencias ejercidas por el factor extranjero sobre las posibles tendencias en formación de la coalición oficialista, no hace otra cosa sino complicar aun más la situación. En principio, no hace daño saber cuales son los intereses de los poderosos relacionados con nosotros, pero es indispensable saber cuales son nuestros intereses en estas calculaciones. Tampoco seria de sobra saber si alguna gratificación prometida va a compensar las privaciones y pérdidas que se producen cada uno de los días pasados sin gobierno.