Kosovo y Metohia - En busca de una solución sostenible

Čet, 08/02/2012 - 16:58 -- MRS
bp

De cara al diálogo sobre Kosovo y Metohia, tanto Belgrado como Pristina se mantienen fijos en sus posturas. Belgrado nunca reconocerá a Kosovo, pero está dispuesto a conversar sobre una posible solución. Pero para Pristina la independencia es un asunto acabado. En tal situación la solución parece inalcanzable. Sin embargo, la historia de litigios étnicos y territoriales habla todo lo contrario… El modelo chipriota, el del Tirol del Sur, de Irlanda del Norte, de las Islas Oland … son algunas de las soluciones que pueden ayudarnos a encontrar una solución sostenible para Kosovo y Metohia. Escribe Ivana Subasic.

Anunciando una lucha diplomática intensa por Kosovo y Metohia, el presidente de Serbia Tomislav Nikolic dijo que está dispuesto a proponer algunas de las soluciones con las que se han superado similares litigios en muchos estados europeos. Una parte de expertos es escéptico respecto a esa idea porque tal vez no puede aplicarse en el caso de Kosovo y Metohia. El hecho es que cada una de esas soluciones surgió en diferentes marcos sociales, religiosos, económicos, geográficos y temporales y que después de la proclamación unilateral de la independencia en Kosovo y Metohia cambiaron fundamentalmente las circunstancias. Pero la mayoría de los analistas considera que combinando diferentes soluciones puede encontrarse un modelo aceptable tanto para Belgrado como para Pristina.

El modelo chipriota es el que se ha mencionado con más frecuencia como solución. También en el caso de Chipre tuvo lugar la secesión unilateral de un grupo étnico. La manera en la que la Unión Europea resolvió este problema, quizás podría aplicarse en Kosovo. Chipre es miembro de la Unión Europea, pero hasta la solución de su estatus, es decir hasta que las dos comunidades étnicas, los turcos y los grecos, no alcancen un acuerdo, no se aplicarán las reglas y la legislación de la Unión Europea en la parte norteña del territorio.
Por otro lado, Tirol del Sur se separó después de la Segunda Guerra Mundial de Austria y anexionó a Italia. Con el Tratado de Paris, después del año 1945, a la minoría nacional alemana se han dado mayores derechos – los órganos del poder locales, educación y autonomía cultural, proporcionalidad en el empleo. Más tarde esos derechos se han confirmado, y con el tiempo se han ido ampliando.
La base del “modelo belga” es la posición de la comunidad alemana en la provincia de Valonia. A pesar de que constituyen una comunidad en primer lugar lingüística, de aproximadamente 70.000 personas, los alemanes tienen en este país amplios derechos políticos. Su parlamento tiene derecho de veto sobre las decisiones del poder central.
El problema de Irlanda del Norte es el problema étnico y religioso más conocido entre la mayoría protestante y la minoría católica en Europa. Después de varios decenios de infructuosas negociaciones y acuerdos, finalmente con el tratado de paz del año 1998 Irlanda del Norte recibió un gobierno de amplia autonomía, y a cambio IRA desistió de la violencia como forma de resolver litigios.
También se está mencionando como posibilidad el modelo de las Islas Oland. Cuando Finlandia, después de la Revolución de Octubre proclamó la independencia, los ciudadanos de las Islas Olano los que en el 95 por ciento de casos eran de origen sueco y exigían la separación y anexión a Suecia, se promovió ese problema en la Liga de las Naciones. Sin embargo, la comunidad internacional no permitió la secesión. En lugar de eso, por decisión del año 1921, las Islas Oland recibieron una amplia autonomía en el marco de Finlandia. Las Islas Oland fueron desmilitarizadas, tienen su propio gobierno y parlamento, su bandera, policía y son miembros independientes del Consejo Nórdico.
La solución menos apropiada es el modelo de las “dos Alemanias”, del diplomático Wolfgang Ischinger, sobre el establecimiento de relaciones entre Belgrado y Pristina a ejemplo del contrato de los dos estados independientes de Alemania del año 1972. Aunque no hubo reconocimientos mutuos, los dos estados eran miembros de las Naciones Unidas, pero esa solución es inaceptable para Serbia, porque eso significaría el reconocimiento de Pristina “por la puerta trasera”.

Ninguno de estos modelos puede aplicarse directamente en los demás litigios étnicos y territoriales, como el de Kosovo y Metohia, pero en todo caso existen elementos que pueden servir como inspiración en la búsqueda de una solución optima para la provincia sureña serbia.