La nueva política serbia – lo mismo pero un poco diferente

Pet, 08/03/2012 - 18:51 -- MRS
p

No hay ninguna declaración de los representantes de las nuevas autoridades de Serbia que sea diametralmente contraria a las declaraciones del Gobierno anterior. Pero, ello no quiere decir que en el siguiente período en Serbia todo vaya a permanecer igual. Texto de Andjelka Marisavljevic.

Poco tiempo ha transcurrido desde la entronización de la nueva nomenclatura en el poder en Serbia, y ya puede verse la dirección general que va a tomar la futura política. Si descartamos el vocabulario y tono diferentes, que promociona ante todo el Partido Progresista de Serbia, y el cual no se ha liberado de la intolerancia oposicionista respecto al poder anterior, da la impresión de que todos abogan por los mismos objetivos. Pero, esto no es más que el inicio. Primeramente, tenemos la declaración sobre las “dos puertas” de la política exterior de Serbia, abiertas hacia Oriente y hacia Occidente, que dio el presidente Tomislav Nikolic, y la cual es idéntica a los empeños de su antecesor, Boris Tadic, referentes a los “cuatro pilares” de la política exterior. El nuevo ministro de Exteriores, Ivan Mrkic, hombre que no milita en ninguno de los partidos políticos, rindió reconocimiento al anterior ministro de cartera Vuk Jeremic, y adaptando la retórica a las nuevas autoridades, destacó que la prioridad va a ser la asociación de Serbia a la Unión Europea, pero también, y recalcando que ello es el cimiento de la política – la integridad territorial y la soberanía del país. Esto podría transmutar el orden de las prioridades, lo cual Mrkic, como diplomático experimentado, lo tiene bien claro. “Sabemos cuales son los pilares y cuales son las prioridades, y en las democracias estables, a las que Serbia pertenece, no suele haber grandes virajes en la política exterior”, declaró Mrkic. Por lo tanto, Mrkic seguirá por la vía que se ha trazado. Pero, su éxito como ministro dependerá de los buenos contactos personales y del apoyo de los “jugadores” poderosos.

Otro gran tema de la política serbia, el problemas más grande de cuya solución dependerá la posición del país, es el nuevo acceso al problema de Kosovo y Metohia. Aún no está claro cómo se va a realizar la idea del presidente Tomislav Nikolic de elevar el nivel de las conversaciones con Pristina. Trasladando el tema a la escena interior, en busca del consenso nacional sobre las futuras negociaciones, Tomislav Nikolic ha ganado tiempo. Pero, la presión de la comunidad internacional porque las conversaciones entre Belgrado y Pristina continúen, va a ser cada vez más grande. La idea de que en las negociaciones la ONU participe más activamente hasta ahora no ha podido realizarse. A juzgar por todo, ahora se cuenta con la influencia que podría tener el nuevo presidente en ejercicio en la Asamblea General de la ONU, Vuk Jeremic. No obstante, la esencia del diálogo sigue siendo la misma, y las propuestas que las nuevas autoridades lanzan en la opinión pública, por ejemplo la posición de Kosovo como la de Tirol sur, ya se han probado hace tiempo, y fueron descartadas. Las nuevas autoridades asumen la obligación de llevar a la práctica las soluciones que se han logrado en las negociaciones técnicas. Pero, queda la impresión de que no hay nuevas ideas, y que el asunto de Kosovo seguirá siendo un tipo de “conflicto diplomático congelado”. El problema es que el tiempo corre en contra de la parte serbia.

En el área de la defensa, el nuevo ministro y primer suplente del primer ministro, Aleksandar Vucic, ha sido claro – Serbia permanece neutral, no accederá a ninguna alianza, pero se quedará dentro de la Sociedad por la Paz. La novedad, según acentuó Vucic, es que se analizará la posibilidad de una mejor cooperación con Rusia. Al inicio del mandato puede tratarse de un matiz, pero el tiempo mostrará si ello se va a convertir en acciones concretas. A juzgar por todo, este asunto dependerá de las relaciones globales y del interés de Rusia en tener una posición estratégica en los Balcanes.

En Serbia, parece que nada va a cambiar, pero tampoco nada va a ser igual. Nosotros somos propensos a situaciones paradójicas. El problema es que no se ve la continuidad de la política buena, ni la discontinuidad con la política mala. Da la impresión de que en Serbia siempre se comienza desde el inicio.