
El plazo que la policía de Kosovo dio a los empleados en el Centro para la Paz y la Tolerancia y al personal medicinal de la única enfermería serbia de Pristina de abandonar las instalaciones, se ha prolongado. En su día, UNMIK otorgó por un tiempo indefinido estas instalaciones al Centro, único lugar donde los pocos serbios de Pristina se pueden reunir y recibir tratamiento médico. La policía de Kosovo amenazó repetidamente al Centro con desalojarlo de estas instalaciones, pero los competentes en el Gobierno de Kosovo, pese a haberlo prometido, hasta ahora no han hallado nuevas instalaciones para su eventual mudanza. Los serbios insisten en que no desean abandonar las instalaciones actuales.
Ya más de medio año la policía de Kosovo presiona a los serbios empleados en la enfermería de Pristina, la cual trabaja en el marcó del Centro para la Paz y la Tolerancia, para que abandonen las instalaciones. Las presiones y las amenazas se han intensificado desde el mes de marzo. Desde entonces, hasta la fecha, los empleados, y los pocos serbios que han quedado en Pristina, están en temor permanente de que las amenazas de la policía de Kosovo se hagan realidad. En esta enfermería reciben tratamiento médico los restantes serbios de Pristina, un centenar de ellos, y este ha sido el único lugar en la ciudad donde además de la asistencia medica pueden leer la prensa diaria, charlar con los demás serbios y gastar un poco de tiempo, del que aquí tienen de sobra. A todos ellos conmociona desde hace meses la noticia sobre el desalojo. Según dice Slavica Cankovic, quien más de una década vela por la salud de los serbios, ellos sienten como si sobrevendrá el diluvio, lo cual puede comprenderse, ya que este consultorio tiene para ellos un significado múltiple.
“Ya no se qué decir con motivo de este asunto”, destaca la doctora Cankovic. “No deseo ni pensar que esto sea la continuación de los sucesos del año 1999 y de la depuración étnica de los serbios de estos ámbitos. Dicen que este terreno, que se encuentra en un lugar atractivo, en el centro de Pristina, se ha previsto para un café más. No puedo creer que alguien en el siglo XXI piense que un café pueda ser más útil que una enfermería, y más necesario que la prestación de atención medica a la población serbia, a la cual en Kosovo y Metohia se ha privado de los derechos humanos garantizados”, considera Slavica Cankovic.
También los vecinos, la policía, cuyas instalaciones se encuentran en este complejo, esperan impacientes el desalojo de los serbios del edificio. La policía de Kosovo no tiene fundamento legal para exigir nuestro desalojo. Con ese acto violan las leyes quienes están encargados de aplicar el imperio del derecho, opina Nenad Maksimovic, director ejecutivo del Centro para la Paz y la Tolerancia, y acentúa que “la policía no ha esperado una reacción como esta de los serbios, quienes entre tanto han alertado a factores internacionales y a la opinión pública y hacen cuanto pueden por impedir el desalojo por la fuerza hasta tanto se les ofrezca otro lugar adecuado para su labor. Maksimovic destaca que el suplente del ministro del Interior de Kosovo les ha prometido no los desalojará mientras no se encuentre una alternativa adecuada.
Los serbios confían que se resuelva pronto y de manera positiva el problema del desalojo de la única enfermería serbia y del Centro para la Paz y la Tolerancia de Pristina, que dura no sólo varios meses, sino años, recordando que la enfermería es el único lugar donde los serbios se reúnen. En la policía indican que se va a posponer su desalojo hasta nueva fecha.
