
En Serbia no se recuerda en las anteriores cinco décadas que haya habido un verano tan árido como este. Ha habido días con temperaturas de hasta 40°C, lo cual causa trastornos en la vida normal. Los daños que ha sufrido el agro ascienden a los alarmantes 1.000 millones de euros. La sequía hace estragos en tres continentes, son cada vez más pesimistas los pronósticos en cuanto a la cosecha en Rusia y Ucrania, mientras que en Estados Unidos, se ha declarado en 26 Estados situación de desastre natural. Ampliamos este tema en el espacio de los domingos, la Crónica Económica Internacional, que ha preparado hoy Tamara Prodanovic.
La situación en los sembradíos de Serbia es muy precaria, la nueva ola de elevadas temperaturas y el período sin lluvias amenazan con causar aún mayores daños, y los efectos de ello se van a dejar sentir en todas sus proporciones el año que viene. La producción del maíz en lagunas zonas de Vojvodina es inferior en 70% a la media, de soja en 80%, y algo parecido ocurre con el trigo, la remolacha azucarera, la fruta y la verdura. En Serbia occidental la sequía ha diezmado los sembradíos, sobre todos los de maíz y soja. Los mayores daños han ocurrido en el período de la fecundación, de modo que muchas plantas se han secado por completo y ha habido el fenómeno de esterilidad. El rendimiento del trigo, de la fruta y la verdura en el sur del país casi se ha reducido a la mitad. También el fondo ganadero está amenazado, de modo que puede suceder que el ganado se conduzca a los mataderos antes de tiempo, lo cual anuncia una “explosión” de los precios de la carne y la leche.
En el rebalance del presupuesto se planea destinar más dinero para el seguro de los productos agrícolas, pero en la sede del Gobierno advierten que también los agricultores tienen que asegurar sus tierras de la sequía, porque ello amortizaría los problemas como los que ha habido este año. A partir de septiembre, en Serbia comenzará la irrigación de otras 63.000 hectáreas de tierra labrantía, con el objeto de que la superficie cubierta con sistema de regadío se aumente en los siguientes cinco años a los 1.100.000 hectáreas.
El verano árido y las condiciones tropicales de trabajo, han causado trastornos en la vida de la gente. Cientos de miles de personas se ven expuestas al riesgo de sufrir una hipertermia – los que trabajan a cielo abierto, en las minas, los labradores, los operarios en obras de construcción, los policías. Las elevadas temperaturas y la radiación UV se sienten en toda la región, y sus efectos pueden calificarse de desastre natural.
En cuanto al mercado mundial de los cereales, hay el temor de que se repita el “guión” ruso de hace dos años, cuando este país interrumpió la exportación de sus materias primas por el período de casi un año. Por de pronto, en Rusia casi un millón y medio de hectáreas de distintas culturas han sido arrasadas por la sequía, y se pronostica que la producción de los cereales se reduzca en 10 millones de toneladas. La sequía en Estados Unidos, el mayor exportador mundial de cereales, ha destruido una tercera parte de la producción de este año, de modo que los precios en las bolsas han subido en casi 40%. Los agricultores de America Latina se están preparando para sembrar superficies record de trigo y oleaginosas, que puedan atenuar la cada vez mayor carestía de alimento que ha provocado la sequía más dura que se recuerda en Estados Unidos en las últimas décadas. La organización de la ONU para los alimentos y la agricultura advierte que la sequía ha amenazado dramáticamente también el rendimiento mundial del arroz, sobre todo en India, Cambodia, Taiwán y Nepal.
