PATRIMONIO HISTÓRICO Y CULTURAL

El Palacio Episcopal de Vrsac

Vrsac, pequeña ciudad en Banat, es sede de una de las regiones vinícolas más extensas y conocidas de Serbia. La nueva historia de la ciudad, la cual se halla en las proximidades de la frontera con Rumania, comienza en el año 1716, cuando el general austriaco Eugenio de Saboya expulsó a los turcos de esas regiones, en las que se establecieron pronto colonizadores de Alemania, Francia, Italia y España, en su mayoría viticultores. Al mismo tiempo, Vrsac se pobló de un gran número de artesanos y comerciantes de Serbia.

Central termoeléctrica “Vucje” – perla del patrimonio mundial

La central termoeléctrica en Vucje, cerca de Leskovac, fue construida en el año 1903, y desde entonces no ha dejado de producir energía eléctrica, ni aún en los tiempos de guerra. El Instituto de Ingenieros de Electrotécnica y Electrónica, la más importante asociación mundial de ingenieros de este campo, incluyó en el año 2005 la central hidroeléctrica “Vucje” en la lista “Milestone”, patrimonio mundial que integran instalaciones, innovaciones y logros de importancia general para el desarrollo y la historia de la electrotécnica.

EL OCHO DE SARGAN

La estación ferroviaria de Jatare se halla emplazada en las alturas de las montañas de Serbia Occidental, sobre la vía férrea Šarganska osmica, en español El Ocho de Šargan, y tiene la peculiaridad de que ninguno de los pasajeros del tren jamás se ha apeado en ella, puesto que desde el propio vagón se domina un esplendido panorama. Pero, esa no es la única curiosidad que ofrece esta vía de rieles angostos, en la cual desde hace unos años, la locomotora transporta nuevamente a turistas hasta Mokra Gora.

LA OBRA PIA Y SU PATROCINIO

La obra pía y su patrocinio tienen una larga tradición en el pueblo serbio, tanto en el territorio de la Serbia actual como en los países y regiones en donde los serbios han vivido durante siglos.

LOS ”KRAJPUTAŠ”

Una de las curiosidades de Serbia son los ”krajputaš”, extraños monumentos funerarios que hay en las aldeas, en los patios de iglesia, en las encrucijadas y a la vera de los caminos. Esto último es lo que define el nombre de los ”krajputaš”, que quiere decir, más o menos, “junto al camino”. La mayoría de estas lápidas tumbales de piedra tallada datan del siglo XIV, y son verdaderas obras de arte y documentos de la vida en Serbia de aquellos tiempos.

UN PASEO POR EL SINGIDUNUM DE LA ANTIGUEDAD

Rara vez se nos ocurre pensar que a unos metros de profundidad, debajo del actual Belgrado, hay vestigios del Singidunum de la Antigüedad. En la parte vieja de Belgrado, prácticamente cada lugar guarda algún testimonio del período romano, por lo cual la capital serbia es considerada en Europa como una de las más ricas en cuanto al número de yacimientos arqueológicos. El paseo por el Singidunum de la Antigüedad es una nueva gira por Belgrado, en la cual puede conocerse la historia de una ciudad que existió antes de la urbe de hoy.

EL COMPLEJO PALACIEGO DE DEDINJE

El complejo palaciego se halla en la colina más alta de Dedinje, con una magnífica vista de la ciudad, del bosque Košutnjak, y de la montaña de Avala. Se extiende sobre un terreno de 135 hectáreas, en medio de un parque de exuberante vegetación. El primer edificio, el Palacio Real, se edificó en el período desde 1924 hasta 1929 con los recursos del rey Aleksandar I. En él vivió junto con la reina Maria y su hijo Petar, padre del heredero al trono Aleksandar Karadjordjević, y actualmente es residencia de éste último.

LA ALFOMBRA DE PIROT- UNA BELLEZA QUE PERDURA

Un historiador escribió: “Si se investiga el aporte de cada pueblo a la cultura de la humanidad, entonces al pueblo serbio podrían atribuirse sus poemas épicos y las famosas alfombras de Pirot.” Estas piezas únicas, hechas a mano, representan un distintivo no solo de la ciudad de Pirot, sino del patrimonio cultural serbio en general y corresponde a los oficios artesanales más antiguos de estas regiones.

TOPOLA, CUNA DE LOS KARADJORDJEVIĆ

En el corazón de Šumadija, en las laderas de Oplenac, monte pedregoso, cubierto de robles, a unos cien kilómetros de la capital serbia, se encuentra la pequeña ciudad de Topola.