LA OBRA PIA Y SU PATROCINIO

La obra pía y su patrocinio tienen una larga tradición en el pueblo serbio, tanto en el territorio de la Serbia actual como en los países y regiones en donde los serbios han vivido durante siglos.


En Serbia hay 110 obras pías, de las cuales la mayoría se vinculan a la dinastía de los Nemanjić. La obra pía más antigua conservada es el monasterio Studenica, fundado en 1190 por el celebre prefecto de Raška Stefan Nemanja, siendo el mayor benefactor el rey Milutin, quien en sus 40 años de gobierno dejó a su pueblo otras tantas obRas pías. Los Nemanjić no solo construían iglesias, sino también edificios, puentes, hospitales. Stefan Nemanja y su hijo Rastko, después primer arzobispo serbio San Sava, hicieron erigir monasterios incluso fuera de las fronteras de la Serbia de aquellos tiempos, mayormente en Grecia, en Monte Athos y en Tesalónica, así como en Rumania.

En Jerusalén San Sava construyó unas posadas junto al monasterio de la Santa Cruz, y fue el mecenas de la obra pía de San Sava Bendito. El rey Milutin construyó el monasterio de los Santos Arcángeles Miguel y Gabriel y junto a él un hospital. Obras pías serbias hay también en el monte Sinaí y en Constantinopla.

En la Serbia medieval, los benefactores eran a menudo gobernantes, la nobleza y los altos dignatarios de la Iglesia. El monasterio Žiča es obra pía de Stefan I, el monasterio Mileševa lo es del rey Vladislav, Sopoćani del rey Uroš I, mientras que Gradac fue patrocinado por su esposa la reina Helena de Anjou. El Patriarcado de Peć es la obra pía de los arzobispos serbios de los siglos XIII y XIV. El mecenas del monasterio de Gračanica fue el rey Milutin y del monasterio de Dečani, Stefan Dečanski.

La fundación y su tradición no se interrumpen ni a pesar de los 500 años de la dominación turca. Es con el despertar de la conciencia nacional y con la lucha por la liberación de los turcos, en la primera mitad del siglo XIX, que se restaura la práctica de la obra pía. El mayor reflorecimiento tuvo lugar entre 1840 y 1940, y los patrocinadores pertenecían a todos los estratos sociales: exitosos comerciantes e industriales, ministros, profesores, oficiales, obispos, políticos…

En la lista de los principales patrocinadores se destaca Sava Popović Tekelija, quien vivió entre 1761 y 1842, y además de pertenecer a la nobleza, era comerciante, abogado, filántropo, mecenas y benefactor, el primer Serbio doctor en derecho, presidente de la Sociedad Cultural Serbia. Él se dio percató de que el futuro de Serbia está en la creación de una élite intelectual, hasta entonces inexistente. Cuando a principios de siglo XIX se fundó en Budapest la Sociedad Cultural Serbia, él donó 100 florines en plata y 100 florines en moneda vienesa, además de que fundó el Instituto para la Educación de los Estudiantes Serbios - Fundación Tekelianum, a la cual obsequió una gran biblioteca, cuya custodia fió a la Sociedad Literaria y Cultural Serbia.

En Belgrado, unos cuantos comerciantes legaron a la ciudad varias joyas arquitectónicas, que engalanan el casco antiguo de la ciudad. El Gran Palacio de Iguman en Terazije nos recuerda a Sima Andrejević Igumanov, frente al cual se halla el palacio neobarroco de los hermanos Krsmanović, en el cual en 1918 se proclamó la unificación de las tierras serbias en el marco del Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos. Ilija Milosavljević Kolarac dejó su legado al Fondo de la Universidad de Ilija M.Kolarac y el hermoso palacio en la Plaza de los Estudiantes. El benefactor mas famoso de la Universidad de Belgrado fue un comerciante de sal, el capitán Miša Anastasijević, y su palacio se halla ubicado en la Plaza de Estudiantes, donde se encuentra el Rectorado de la Universidad de Belgrado.

Entre los muchos patrocinadores en la capital serbia figuran el comerciante Luka Ćelović - Trebinjac, el científico Mihajlo Pupin, famoso a nivel internacional, el presidente de la Bolsa de Valores de Belgrado Nikola Spasić, los reyes Milan Obrenović y Aleksandar Karadjordjević, y patrocinadores extranjeros, como Andrew Carnegie, industrial estadounidense de origen escoses, con cuyos fondos se erigió el edificio de la Biblioteca Universitaria que hoy lleva el nombre de Svetozar Marković. En Novi Sad, Jovan y Marija Trandafili dejaron todo su patrimonio a la Sociedad Literaria y Editorial Serbia y a la iglesia municipal, y de esta se construyó en 1913 el actual edificio de la Sociedad Literaria y Editorial Serbia. El Obispo Platon Atanacković legó al fondo del Liceo Serbio el edificio de la actual Academia Serbia de Ciencias y Artes de Novi Sad.

Vale la pena recordar que incluso en Sremski Karlovci, sede antigua de la Iglesia Ortodoxa Serbia y de la espiritualidad serbia en general, hay muchas obras pías y legados, y entre los patrocinadores más importantes figuran el Metropolita Stefan Stratimirović y el Patriarca German Andjelic.