LA ALFOMBRA DE PIROT- UNA BELLEZA QUE PERDURA

Un historiador escribió: “Si se investiga el aporte de cada pueblo a la cultura de la humanidad, entonces al pueblo serbio podrían atribuirse sus poemas épicos y las famosas alfombras de Pirot.” Estas piezas únicas, hechas a mano, representan un distintivo no solo de la ciudad de Pirot, sino del patrimonio cultural serbio en general y corresponde a los oficios artesanales más antiguos de estas regiones.

En Pirot, ciudad próxima a la frontera entre Serbia y Bulgaria, otrora frecuentada por caravanas de comerciantes que circulaban entre Europa y el Cercano Oriente, el arte de producción de alfombras se conoce desde la edad media. La calidad, belleza, diseño, colores y duración de éstas alcanzan su cima en el siglo XVIII. A comienzos del siglo 20 en muchas casas de la región de Pirot se producían alfombras. Los cronistas indican que a comienzos del siglo XX, 1.800 de las en total 2.000 casas de la ciudad tenían un telar manual. Se trata de una de las más importantes actividades manufactureras que se realizaba en esa época en Pirot. En la edad media la región estaba ocupada por los turcos, y la palabra Pirot se deriva de la palabra turca “pirlit” que significa ornamento, o sea que Pirot significa, ciudad ornamentada.

Hoy en día, apenas una decena de mujeres del municipio de Pirot hacen alfombras en telares de más de un siglo de antigüedad, de la manera como se hacían cuando empezó a desarrollarse este oficio.
No hace falta decir cuan difícil es fabricar una alfombra artesana. En Pirot lo hacían desde siempre solo las mujeres las que entretejían con hilos de lana su tristeza, dolor y amor, su alegría, mensajes y símbolos. Al principio, la alfombra de Pirot se utilizaba para cubrir suelos, pero con el tiempo se convirtió en un símbolo de prestigio, de pertenencia a una capa social y a la región en la que se originó. Se regalaba en oportunidades muy especiales, decoraba los salones en las cortes de las dinastías de los Karadjordjević y Obrenović. Los miembros de la realeza serbia obsequiaban a veces estas valiosas alfombras a huéspedes procedentes de otras cortes, a diplomáticos y amigos especiales, como un recuerdo muy especial de Serbia.

La alfombra de Pirot se reconoce, ante todo, por sus ornamentos y su diseño, mientras que la forma y los colores usados definen la época de fabricación. Cuanto más antigua es una alfombra, los elementos decorativos, por lo general geométricos, son más menudos, más armonizados y distribuidos con más precisión. Las opiniones sobre su origen difieren. Según una, la alfombra de Pirot es autóctona, pero no se descarta la influencia de las alfombras asiáticas. Otros afirman que los ornamentos son de origen serbio. Esta opinión es lógica en vista a que llevan nombres serbios: ogledalo (espejo), gušter (lagarto), gugutka (paloma). En cuanto a los colores, dominan el rojo, el blanco y el negro, y con aplicación de tintes de anilina, los colores pasan a ser todavía más intensos y suntuosos. Resumiendo, las tejedoras de alfombras de Pirot han alcanzado, gracias a su creatividad, la plena expresión en este oficio artesanal.

Los ornamentos presentes en estas obras artesanales han traspasado las fronteras de Serbia y aparecieron en Bulgaria, Bosnia-Herzegovina y Montenegro, por supuesto, adaptados al nuevo ambiente, asimilando nuevos rasgos étnicos y regionales. Desde hace poco tiempo, la alfombra de Pirot está protegida por la ley como propiedad intelectual. El signo de distinción lo llevan unos cien ornamentos originales, lo que significa que la alfombra de Pirot puede fabricarse también en otras partes del país, pero las tejedoras tienen que respetar el diseño y la técnica de manufactura originales, utilizar determinados colores, lana, dimensiones y telares. De esa manera al comprador se garantiza la originalidad de este producto, el que gracias a sus propiedades es cada vez más requerido en el exterior.